Durante la primera quincena de agosto los niños

que participan en el Campamento de Verano de la Ludoteca Municipal de

Tarazona visitarán el Claustro de San Francisco de Asís

El taller tiene como objetivo explicar cómo se conserva y se restaura el Patrimonio mediante actividades plásticas y juegos

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Desde el año 2008 la Fundación Tarazona Monumental desarrolla estos

talleres lúdicos que tienen como objetivo acercar el patrimonio a los

más pequeños a través de juegos y actividades plásticas. Para ellos se

cuenta con la estimable colaboración del personal de la Ludoteca

Municipal, monitores y formadores que hacen posible el desarrollo de las

actividades diseñadas por la Fundación.

“En el año 2008 descubrieron la cultura y el arte romano mientras hacían

un mosaico, y en 2009 trabajaron el friso del Ayuntamiento coloreando

una réplica de 32 metros de longitud, que es su tamaño real. El año

pasado nuestro personaje Turiaso Jones les explicó el mudéjar y cada

niño pudo decorar su propia torre de la Magdalena”, dice Julio Zaldívar

gerente de la fundación.

Las actividades siempre se desarrollaban en las propias instalaciones

del campamento, pero este año la actividad requería salir de sus

instalaciones, por lo que ha sido más especial si cabe. Y es que este

año la Fundación ha querido mostrarles a más de 160 niños, de entre 3 y

12 años, cómo se restaura un lienzo. Durante el taller los niños acuden

al Claustro del ex convento de San Francisco de Asís donde Tarazona

Monumental, gracias a la colaboración del INAEM, del Fondo Social

Europeo y de la Parroquia de San Francisco, está llevando a cabo la

restauración de dos lienzos de gran formato pertenecientes a dos

alatares de la Capilla de la Piedad.

Primero se les explica que es un convento y un claustro y la importancia

de las pinturas murales que allí pueden contemplar. Después ven el

proceso de restauración de un lienzo y se les explica el porqué es

necesario conservar las obras de arte, qué es la restauración y cuál es

la complejidad de este trabajo. Algo que pueden comprobar muy bien

mediante un taller de pintura de acuarela y temperas en el que, a través

de los colores primarios fabrican nuevos colores que serían los que un

restaurador utiliza para reintegrar una obra de arte.

Finalmente los niños realizan una pequeña gymkana alrededor de todo el

claustro buscando pequeños detalles de las impresionantes pinturas

murales que lo decoran. “La competición entre los niños hace que

muestren más interés y la alegría que sienten al completar el juego

encontrando todas las pistas es equiparable a la que nosotros sentimos

al ver cómo a través de un juego los más pequeños descuben el arte y

comienzan a apreciarlo” comentan los técnicos de patrimonio de Tarazona

Monumental.

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