"El Codex Calistino de la Catedral de Santiago y los manuscritos medievales"
Cesar Carazo: Voz y viola
Luis Delgado: Zanfona, Trompa Marina y Percusiones
Jaime Muñoz: Axabeba, Gayda y Chalumeau
Bill Cooley: Psalterio, Laud y Percusiones.
El grupo “Los Músicos de Urueña”, atraídos por la belleza de este repertorio, llevan interpretando en sus conciertos los manuscritos hispanos desde hace varias décadas, indagando y recreando los sonidos que se esconden tras sus trazos. Estas joyas, generadas en los Escritorios monacales, son testimonio de lo delicado y complejo de la labor de aquellos callados escribanos e iluminadores que perpetuaron en pergamino la música y la liturgia de su tiempo. Contrariamente a lo que cabría suponer de un soporte tan aparentemente biodegradable, estos códices únicos sobreviven en excelentes condiciones, algunos de ellos, como los Beatos, con más de mil años de existencia, desafiando a nuestros soportes actuales que tras solamente unas décadas comienzan a presentar deterioros y problemas de conservación.
En este programa, el cuarteto interpreta fragmentos del Codex de las Huelgas, uno de los pocos manuscritos hispanos que ha permanecido en su lugar de origen ininterrumpidamente, desde que en el siglo XIV las primorosas manos de las monjas lo copiaron en el Scriptorium. También oiremos fragmentos de otros monasterios, como el de Obarenes, hoy desaparecido o del Llivre Vermell del Monasterio de Montserrat. Por regla general las composiciones recogidas en los manuscritos no revelan la identidad de sus autores, pero existen excepciones, como sucede con la obra inconmesurable de Hildegarda de Bingen, que primero en el Monasterio de Disibodenberg y posteriormente en el de Rupertsberg creó su inabarcable obra musical, filosófica y científica. No faltaran en el programa las Cantigas de Santa María referidas a la vida monacal y a los milagros acaecidos entre los muros conventuales, para terminar, como no podía ser de otra forma, con fragmentos del Codex Calixtino, que tras los acontecimientos recientes a regresado a su lugar de origen, la Catedral de Santiago de Compostela.
El cuarteto lleva el repertorio a escena con instrumentos facsimilares, reproducidos de los propios manuscritos.